INTERESANTE EPISODIO EN EL JUCIO A FUJIMORI

Y hoy continuó el juicio que se le sigue al ex presidente peruano, Alberto Fujimori. Este juicio parece ser una novela de largo aliento y los más entusiastas analistas políticos calculan que recién en aproximadamente seis años se tendrá una sentencia lista y efectiva para el ex dictador japonés que embaucó a todo un país en su momento. Personalmente, estoy siguiendo con atención las incidencias de este juicio histórico y hoy fue un día muy especial pues la parte demandante citó a declarar nada menos que al actual Primer Ministro de ese país, el Dr. Jorge del Castillo quien en su momento viviera el autogolpe de Fujimori muy de cerca. Como se recordará, el 5 de Abril de 1992, Alberto Fujimori, en cadena televisiva nacional, anunció que disolvía el Congreso porque encontraba muchas trabas para su gestión antiterrorista y pasaba a una especie de junta constitucional transitoria que se encargaría de modificar la Constitución promulgada en 1979 en el Perú. En pocos meses, un hijo de inmigrantes japoneses desconocido, salvo por los aplicados y memoriosos alumnos que tenía a su cargo en una de las facultades de la Universidad Agraria, desbarató la ruta de derecho que había empezado a seguir ese país tan azotado por una cruenta historia militar y de conflictos bélicos con sus países vecinos. En efecto, apenas había pasado una década de gobierno civil y otra vez, un episodio oscuro se abría en la historia de la otrora colonia española en Sudamérica.

 

            Gracias a un viejo amigo de la escuela, que con los años se graduó de periodista y que ahora es corresponsal en Perú para un conocido diario de la capital, es que puedo seguir con minuciosidad este juicio. Hace minutos nada más, recibí en mi bandeja de correo electrónico, extractos de un video en formato digital comprimido de lo que fue la sesión matutina de hoy en el juzgado donde se presentaron estos personajes de la escena política peruana. Tuve acceso, casi en calidad de primicia a las declaraciones de Jorge Del Castillo, quien con mucha ecuanimidad y manteniendo el talante, narró paso a paso cómo había transcurrido aquel día del autogolpe y de cómo él y el entonces fresco ex presidente Alan García, vivieron momentos de terror en casa de este último. Fue tan apasionante la narración de Del Castillo que el abogado defensor de la parte demandada ni siquiera intervino para obstaculizar o quitar ritmo a la narración sino que siguió atentamente el hilo de los hechos. Creo que en el fondo sabe que está defendiendo a un personaje siniestro en la historia del Derecho Internacional. Pero me gustaría centrarme un poco en la narración de Jorge Del Castillo porque francamente parecía un extracto del guión de una película de James Bond por todo lo que se vivió en aquel momento. Trataré de resumírselos de la mejor manera.

 

            Aquel 5 de Abril de 1992, Del Castillo regresaba de su casa de playa y acudía a reunirse con el líder de su partido, el Dr. Alan García Pérez, ambos eran miembros del congreso, el primero diputado y el segundo senador vitalicio, por su calidad de ex presidente. Eran las 10 de la noche aproximadamente cuando el teléfono de la casa de García sonaba y la noticia del mensaje de Fujimori les era anunciada. No dieron mucha importancia en ese momento pero la alarma llegó cuando los efectivos policiales encargados del resguardo particular de la casa de García, alertaron sobre la movilización de efectivos del ejército de ese país que estaban acordonando la zona y formando un cerco alrededor de la vivienda. Al poco tiempo se escuchó el aviso por megáfono, desde la calle, para que todos salieran con las manos en alto. Mientras, Fujimori seguía en pleno discurso y más llamadas al teléfono de la casa de García advertían similar movilización militar en la casa de otros personajes políticos influyentes de la época. En una audaz maniobra, Del Castillo gana tiempo desde dentro de la casa sitiada con una serie de pretextos cuya única motivación era la de darle tiempo a García para que pudiera huir por los techos pues era casi seguro que lo iban a ajusticiar allí mismo. Una vez a buen recaudo, en la maletera el carro de un vecino y con rumbo clandestino, García llama por teléfono a Del Castillo para que se rindiera, pues su vida y la de la familia del propio García corrían peligro. Una vez que los efectivos militares ingresaron a la casa, se desconcertaron pues pensaron encontrar al ex presidente y, furiosos, buscaban un supuesto túnel subterráneo por donde pudo haber huido García. Luego, Del Castillo fue trasladado al local donde operaban los Servicios de Inteligencia y mantenido allí durante casi una semana, luego de lo cual fue liberado junto con otros personajes de la vida política de ese país. No lo podían desaparecer pues García podía anunciar desde la clandestinidad el hecho. Sin duda, corrió con mucha suerte y el Destino le devolvió el favor.

CUANDO LA CHICA MÁS BONITA DE LA ESCUELA ME DESECHÓ COMO A UN INSECTO

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Recuerdo haber pasado momentos muy divertidos durante los años de educación en la escuela primaria. Sin duda, una gran carga emotiva plagada de buenos y malos recuerdos, encuentra una gran confluencia en esta elemental etapa de la vida de toda persona. Y es que la escuela es así, junto con las clases de Inglés y de Matemáticas, recordamos a los profesores mismos más que sus clases en sí que quedan registradas a otro nivel, menos emotivo. En efecto, todos recordamos que recibimos educativas clases en la escuela pero digamos que forman un fondo común de conocimiento que no está tan ligado al aspecto emotivo de la persona sino a la esfera efectiva, es decir a la que recurrimos casi a diario para resolver situaciones. Ahora, en esa misma época, los compañeros de carpeta son los que más recordamos y, de nuevo, siempre los asociamos con alguna anécdota o hecho en particular que hayan protagonizado durante su etapa escolar. Por ejemplo, todos recordamos las célebres caídas que han protagonizado nuestros amigos y hay de todos los calibres y estilos. Con fractura o heridas abiertas incluidas, otras con dientes que vuelan por los aires o las clásicas caídas múltiples en bicicleta que hacen las delicias de los espectadores ocasionales. Claro, en ese momento, los protagonistas de los accidentes buscan ansiosamente a quien echar la culpa del accidente o lloran inconteniblemente su mala estrella, pero esto seguro que al paso de los años recuerdan esta anécdotas con tanto cariño como los que los que no las protagonizaron.

 

            En mi caso, recuerdo bastante la época en que nos mandaba a realizar distintos trabajos escolares en grupo. Efectivamente, hubo un tiempo en que a los profesores se les dio por mandar a hacer casi todos los trabajos de forma grupal. Desde los cursos de arte, hasta los de ciencias, todos pasaban por el tamiz de la comunión. Y lo característico era que casi nunca se permitía a los alumnos formar sus propios grupos sino que el profesor era el que designaba la conformación de tales o, en todo caso, la estructuración grupal quedaba a cargo del azar y todo era mezclado en un sorteo. Recuerdo que en una de aquellas ocasiones, me tocó formar parte de un grupo bastante heterogéneo por decirlo menos. En efecto, se trataba de gente que casi nunca compartía la carpeta conmigo y mucho menos los recreos. Si bien éramos cerca de 40 alumnos en el aula de la escuela y todos nos conocíamos por nuestros nombres y apellidos, no compartíamos mucho que digamos, es difícil suponer que un grupo de 40 niños anden de arriba juntos, habían grupos de 5 o menos personas que se juntaba siempre entre ellos y ni qué decir del tema de la eterna rivalidad de hombres y mujeres en estos años. Era impensada y remota la posibilidad de encontrar grupos mixtos que se formaran dentro de la promoción. Con este contexto, los grupos que formaban los profesores eran bastante agresivos por decirlo de alguna forma y años después me enteré que eran políticas del colegio para fomentar la unión entre el alumnado. Bueno, ya han pasado más de una veintena de años desde que abandoné las aulas pero supongo que en la actualidad, de mantenerse esa política, estará bien asesorada por psicólogos especialistas en educación inicial pues no creo que se deba alterar el discurrir normal de esta trascendental etapa al tratar de forzar la unión entre hombres y mujeres cuando el cauce normal de los hechos indica que esto no debe ser realizado a ultranza.

 

            Como decía, nuestro profesor del curso de Ciencias Naturales conformó grupos a su criterio. A mí me tocó junto con dos niños con quienes había compartido otros grupos y a los cuales fui incorporando al grupo de amistades que tenía, incluso a uno de ellos siempre lo invitaba a mis cumpleaños, pero además de ellos, habían dos niñas en mi grupo, una de ellas era muy bonita y tenía por supuesto su “grupo bello” del cual no se desprendía. La otra niña, era el lado oscuro de la luna por así decirlo. En efecto, se trataba de Lorena, el típico caso de la chiquita que de niña es el patito feo pero que con los años termina dando la hora en lo que a feminidad se refiere. Pero situémonos en el contexto real en que transcurrieron los hechos. En esos años, Lorena usaba unos lentes que andaban cercanos a la medida que podría ofrecer el fondo de una botella de vino. Usaba trenza y no era muy sociable. El hecho es que nos reunimos en casa de uno de los miembros del grupo, el niño se llamaba Arturo, era bastante espigado para su edad y traía una cara de despistado que tranquilamente superaba al actual Mr. Bean. Recuerdo que fuera del colegio no se quitaba la gorra bajo ninguna circunstancia y le gustaba hacer una y mil preguntas, era el alumno ideal para u curso de ciencias y supongo que por eso se ofreció a ser el anfitrión de las dos o tres reuniones que tuvimos.

 

            La primera vez que fuimos a su casa ocurrió la anécdota que les quiero contar. Primero quiero decirles que su casa era bastante antigua, claro, era otra época y probablemente ahora se haya modernizado. Pero en esos años, su casa era de un solo piso y tenía los típicos ventanales altos que abren paso sobre el techo de aquellas acogedoras casas. La cita fue hecha para un viernes en horas de la tarde y estuvimos abocados a la tarea que se nos asignó, nos hicimos buenos amigos todos, pero duraría poco, pues Lorena fue la encargada de protagonizar una escena que quedó registrada para la historia. Sucedió que en horas de la noche nos dio hambre y decidimos comer mientras los invitados esperábamos a que nuestros padres nos recogieran de casa de Arturo. Fue así que nos acercamos a la cocina en grupo a ver que encontrábamos. Era una estancia pequeña y tenía un pequeñísimo patio que en lugar de ventanal, tenía el techo al descubierto. Esto permitía usar dicha zona como tendedero de ropa. Recuerdo que en ese momento sólo había una toalla pequeña colgada y casi toda la zona estaba despejada. Bueno, pues cada uno cogió lo que pudo de la cocina de Arturo que nada pudo hacer para impedir el asalto de sus reservas, a decir verdad creo que lo encajó bien pues cogimos cosas que no le interesaba mucho perder. Tuvo la suerte de que todos éramos frugívoros y quien escribe tomó una manzana, otros tomaron mandarinas y plátanos, todos estábamos medio apiñados en el pequeño espacio, así que Lorena decidió colocarse en el pequeño patio mientras pelaba su plátano.

 

            La escena ha quedado fotografiada en mi retina. De pronto vimos que uno de los ojos de Lorena se ensombreció y comenzó a moverse inconteniblemente mientras ella lanzaba el plátano pelado por los aires y empezaba a chillar y aullar. No sabíamos qué pasaba, parecía una película de terror. A los pocos segundos nos dimos cuenta que una cucaracha había volado desde el techo descubierto, yendo a caer justamente en el espacio que había entre uno de los ojos y los anteojos de Lorena. Del miedo y la confusión pasamos la risa y la burla, fue incontenible y literalmente los demás estábamos doblados de risa. La pobre Lorena tuvo que deshacerse de sus anteojos como pudo, tirándolos al piso y aún temblando por el miedo del momento, nos increpaba entre chillidos nuestras burlas. Ahora me arrepiento de haberme burlado en ese momento. Como dije antes, Lorena se convirtió en una joven muy atractiva, quizá la más apetecible de nuestra promoción y quien escribe se le declaró en uno de los recreos de la secundaria, obteniendo una respuesta negativa con énfasis en la burla por el incidente de la cucaracha.

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