VISTAZO A LOS TIPOS DE ESCUELA

Una de las mayores discusiones que tenemos los padres es acerca de la escuela donde nuestros hijos serán educados para el resto de su vida. Es un punto donde a veces cuesta ponerse de acuerdo y más aun cuando se tiene más de un hijo. Si tenemos una hija mujer, existe la posibilidad de que estudie en un colegio mixto o en una escuela sólo para mujeres, además, el centro educativo en cuestión puede ser religioso o laico. Quizá cuando se trate de una hija mujer, la elección no sea muy difícil puesto que las señoritas siempre se tratarán bien en un colegio sólo para mujeres, claro, alguien podría argumentar lo que sucederá después de que hayan egresado de la escuela. Piensan que el poco o ningún contacto que hayan podido tener durante esta etapa les traerá dificultades en su relación con el sexo opuesto. Pero a ese argumento yo respondería diciendo que en nuestra sociedad, el que da inicio a una conversación generalmente es el hombre, por lo tanto no será muy traumática la relación que establecerá una hija mujer, que haya estudiado en una escuela sólo para mujeres. Si nuestra esposa está de acuerdo creo que es la mejor elección, nuestra hija entrará en una competencia por la feminidad y seguramente será muy cuidadosa de su persona puesto que hay otro detalle que aun no mencioné. Y es que me he dado cuenta que, a diferencia de los hombres, las mujeres están más preocupadas por lo que piense otra representante de su mismo sexo acerca de ellas, de su apariencia y de su persona. Los hombres más bien estamos pendientes de lo que una mujer piense de nosotros, de si somos fuertes e inteligentes y atractivos.

 

            Ahora bien, si tenemos un hijo hombre, ahí si creo que la cosa se complica en cuanto a la elección de su escuela. Dejando de lado el tema religioso, aquí el gran dilema es discernir en qué tipo de escuela lo matriculamos, una mixta o una sólo para hombres. Si nos fijamos en el tema del inicio de las relaciones entre un hombre y una mujer, en las que el hombre debe dar el primer paso, pues encontramos que un colegio sólo para hombres es una mala elección, al menos a priori. Aunque se podría argumentar que es justamente la necesidad la que se convertirá en su motor de búsqueda, la que lo hará salir en busca de otras situaciones y que terminara por perfeccionar su técnica de abordaje del sexo opuesto. Puede ser, pero hay que tomar en cuenta otros factores, por ejemplo la timidez. A esas edades, este rasgo es capaz de frenar a un avión MIG-29 en seco. Ni que decir del miedo al ridículo y a las posteriores burlas si es que se fracasa en el intento. Por otro lado, el matricular a nuestro hijo hombre en un colegio mixto puede representar la solución de este problema pero no siempre. En efecto, puede ser que nuestro hijo hombre ya tenga la timidez como rasgo heredado y al matricularlo en un colegio mixto, simplemente acentuemos más este rasgo, marcándolo para siempre. Incluso la timidez se puede desarrollar dentro de estos colegios puesto que es bastante difícil para un niño fallar con una chica en presencia de otros varones. Si el hombre falla con una chica en presencia de otras mujeres, se olvida rápido, pero en la primera situación pasan años y uno se sigue acordando del fracaso, créanme. No hay nada peor que la burla de otros chicos.

 

            Pero volviendo un poco al tema del colegio sólo para hombres, déjenme decirles que para mí, ese tema está descartado de plano, estoy hablando por experiencia propia. Lo que sucede en un colegio sólo para hombres es bastante distante de lo que pasa en un colegio sólo para mujeres. El tema del respeto es crucial aquí. Por lo que me han informado, en un colegio de mujeres las cosas discurren con normalidad y, generalmente, el blanco de las burlas y de las bromas son los profesores, por último la mujer madura más rápido y tiene otras ocupaciones. Pero en el caso de la escuela sólo para hombres, la cosa es bastante más cruel. Aquí el punto de las burlas y de las humillaciones son los propios alumnos y a todo el mundo le toca en uno u otro momento. Ni que decir del trance que se tiene que pasar cuando alumnos de grados mayores bajan a hostilizar a alumnos de grados menores, obligándolos a cargar con sus maletas o haciendo que lustren sus zapatos. Una negativa a estas órdenes sin duda desemboca en una pelea con un resultado ya conocido de antemano. Ya con todo este universo de angustia, el jovencito aún tiene que resolver el problema del abordaje de las mujeres, su vida se convierte en un pequeño infierno en donde sólo le queda elegir entre dos caminos, ser víctima o ser verdugo.

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